Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
A quien hubieras vencido no lo tengas por amigo.
Madrastra, madre áspera.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Amor comprado, dale por vendido.
Paciencia, cachaza y mala intención.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
La curiosidad mató al gato.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Cree el fraile que todos son de su aire.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
El deseo hace hermoso lo feo.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Boca de verdades, cien enemistades.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.