Cuídate del amigo al que has ofendido
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Pobreza, víspera de vileza.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
El que se queja, sus males aleja.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Los celos ciegan la razón.
Ama de cura, puta segura.
Hacerse de la vista gorda.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
A tal amo tal criado.
Daño merecido, no agravia.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Boca de verdades, temida en todas partes.
A falta de reja, culo de oveja.
El que ama, teme.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Padecer cochura por hermosura.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Dame gordura, darte he hermosura.
A preguiça se deu bem.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
A burlas, burlas agudas.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Los celos son malos consejeros.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Amor de casada no vale nada.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Está como aji titi.
Toda demasía enfada y hastía.
Cazador, mentidor.