Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
De refrán y afán pocos se librarán.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Tienes más cara que un saco perras.
Más pesado y más malsano, que la carne de marrano.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Está visto y comprobao, que al que le dan por el culo está gordo y colorao.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Está más "pegado", que mosca en melado.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Al desdén con el desdén.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Callemos, que el sordo escucha.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Hasta el rabo, todo es toro.
Costumbre hace la ley.
Casa de muchos, casa de sucios.
El mejor suegro, vestido de negro.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Búho que come, o muere.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Quien se excusa se acusa.
El avariento nunca está contento.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Agrandado como alpargata de pichi.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.