A falta de manos, buenos son los pies.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
A buena mujer, poco freno basta.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
Bienes y males, a la cara salen.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Para presumir hay que sufrir.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Plata de cura, ni luce ni dura.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Hasta la muerte, todo es vida.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Estar como las putas en cuaresma.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
A la mujer casada, el marido le basta.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Haces mal, espera otro tal.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Más da el duro que el desnudo.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
A quien dan, no escoge.
Como es el padre, así es el hijo.
Pobreza, víspera de vileza.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Donde hay carne, hay hermosura.