Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Esquivó la bicicleta, y lo aplastó la volqueta.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Pedir peras al olmo.
Un tonto tiene que ser vanidoso para ser suficientemente tonto.
Nunca te apures para que dures.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
A chico pié, gran zapato.
Reunión de pastores, oveja muerta.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Pereza no alza cabeza.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
A dineros dados, brazos quebrados.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
De uvas a peras.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
La fortuna a los audaces ayuda.
El mosquito de uno es el camello de otro.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
La manda del bueno no es de perder.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
El que primero llega, ése la calza.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
No le pidas peras al olmo.
Hacer una cosa contra viento y marea.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
A quien da y perdona, nácele una corona.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Navarro, ni de barro
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Se está ahorcando con su propia soga.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Uno levanta la caza y otro la mata.