Está como abeja de piedra.
Amigos pobres, amigos olvidados
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Pan no mío, me quita el hastío.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Cuando dude, no saludes.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
A medida del santo son las cortinas.
Amigo de todos, loco con todos
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Dilatar la cura y pedir para la untura.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
En arca abierta, el justo peca.
Músico pagado, toca mal son.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Que no me busquen porque me encuentran.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
No mes dos mortos mata os teus porcos
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.