Más discurre un hambriento que cien letrados.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
A falta vieja, vergüenza nueva.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
Las cosas que más trabajo cuesta conseguir son las que más tiempo se conservan.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Agua en cesto se acaba presto.
Pronto y bien no hay quien.
Nunca falta un roto para un descosido.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Dar tiempo al tiempo que no se ganó Zamora en una hora.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
El que persevera triunfa.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
El que mucho promete, poco cumple.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
El cliente siempre tiene la razón.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
No se pierde lo que se dilata.
En esta vida no hay dicha cumplida.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.