El inferior pecha lo que el superior pega.
Quien hace malas, barrunta largas.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Oveja harta de su rabo se espanta.
Roer siempre el mismo hueso
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Quien anda deprisa es el que tropieza.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
Con el mismo cuero las correas.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Del cuero salen las correas.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Por donde pasa la aguja, pasa el hilo.
Las cosas caen por su propio peso.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Entre más viejo más cuero pero e que te cuelga.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Dar antes que amagar.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Cuchillo malo, corta en el dedo y no en el palo.
La leña cuando más seca más arde.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
La culebra con certeza, se mata por la cabeza.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Al roble no le dobles.
Lo que madura pronto, se pudre temprano.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
La arruga es viejera, la cana embustera.
El mismo cuchillo me parte el pan y me corta el dedo.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Vicio no castigado crece desatado
De tal palo tal astilla.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Al último siempre le muerde el perro.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.