Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
A un fresco, un cuesco.
Para el postrero no hay cuchara.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
No arrojes margaritas a los puercos.
Por un clavo se pierde una herradura.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Guerra avisada no mata soldado.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Real ahorrado, real ganado.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Nadie da lo que no tiene.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Piedra movediza no cría moho.
Al invierno, no se lo come el lobo.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Hasta los animales cuidan sus crías.
A otro perro con ese hueso.
A veces caza quien no amenaza.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Labrador que labra, no tiene estiletes ni cabras.
Buen cazador, mal labrador.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Nadie apalea a un perro muerto.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Hablen cartas y callen barbas.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
El burro hablando de olotes.