Dios castiga sin palo ni piedra
A quien presta nada le resta.
Vive y deja vivir.
La paciencia es la llave del paraíso.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Dar caramelo.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Criados, enemigos pagados.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Bien ama quien nunca olvida.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Ruego de Rey, mandato es.
A amo ruin, mozo malsín.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Se sincero y honesto siempre.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Hay que dar para recibir.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
A falta de reja, culo de oveja.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Bocado comido no guarda amigo.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.