No hay que buscarle tres pies al gato.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Quien destaja no baraja.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Jornada emprendida, medio concluida.
Cómprale al productor y comprarás barato y mejor.
Nunca falta un culo para un bacín.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
La memoria más potente es más débil que la tinta más pálida.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Cuanto mayor es la fortuna, tanto es menos segura.
No fío, porque pierdo lo mío.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
El fruto prohibido es el más apetecible.
El que nada no se ahoga.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Contra gustos, no hay disgustos.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
No hay mayor tontería que reñir.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Hacer de un camino, dos mandados.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Del dicho al hecho hay largo trecho.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Más querría un dinero que ser artero.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Más perdido que un moco en una oreja.
Para vivir una vida desprendida, no debemos considerar nada como de nuestra propiedad.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
Con otra idea llegaron a la aldea.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Lo que fuere sonará.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.