El que desecha la yegua, ése la lleva.
Alabar y callar para medrar.
Mujer casada, casa quiere.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Claridad, y no en el caldo.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Hablar más que lora mojada.
Más feliz que marica con dos culos.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Mejor ser un rico pobre, que un pobre rico.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
El que fía, salió a cobrar.
Es más grande que un domingo sin paga.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Pan de ayer y vino de antaño, mantienen al hombre sano.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Aquí el más tonto hace relojes.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
El que no enseña no vende.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
Paciencia piojo que la noche es larga.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
A la sombra del favor, crecen vicios.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Con salchichón, siempre es ocasión.
El que es pendejo ni de dios goza.