Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
La guerra sólo tiene una buena cosa; la paz que trae en pos de ella.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
A quien espera, su bien llega.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Agua hervida es media vida.
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Sale más caro el candil que la vela.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
La impureza, pesa.
El que tenga tienda, que la atienda.
Es más fácil, decir que hacer.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Lo de menos es comerse la vela, lo malo es cagar el pabilo.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Eso son otros veinte pesos.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
La razón no quiere fuerza.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Averiguelo, Vargas.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
Según es el dinero, es el meneo.
El tiempo es el mejor consejero
Belleza y dinero, primero lo postrero.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Como haces tu cama, así la encuentras.