Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Abuso no quita uso.
Es mejor deber dinero y no favores.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Buena condición vale más que discreción.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
La virtud ennoblece.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Actividad cría prosperidad.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Mujer precavida vale por dos.
Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.
Buena razón quita cuestión.
Maña y saber, para todo es menester.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Lo que no cuesta no vale.
El que no ayuda, estorba.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
La necesidad hace maestros.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
El perezoso siempre es menesteroso.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Por lo demás, paciencia y barajar.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Es más hábil funcionario, quien más ordeña al erario.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
Paciencia y barajar.
Más vale maña que fuerza.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Sin virtud poco vale la salud.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Más vale tener medio pan que no tener ninguno.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
La virtud loada, crece.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Más vale algo que nada.