La mucha tristeza es muerte lenta.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Pobreza, víspera de vileza.
La soledad no trae felicidad.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Bella por fuera, triste por dentro
Gente parada, malos pensamientos.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Tras el vicio viene el lamento.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
El llanto alivia el quebranto.
La barriga llena da poca pena.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
La buena lectura, alivia la tristura.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Alegría amagada, candela apagada.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Son más los días que las alegrías.
A cada día su pesar y su esperanza.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
No todo el que llora, de pena llora.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
No hay alegría sin aburrimiento
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".