Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Muchos van por Lana y vuelven trasquilados.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Idos y muertos, olvidados presto.
Jugar y perder bien puede suceder.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Hijito de tigre, rayado tenia que ser.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Al amo comerle y no verle.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
A dos palabras tres porradas.
Donde entra beber, sale saber.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
Orden y contraorden, desorden.
La buena hija dos veces viene a casa.
No saber ni torta.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Calvo vendrá que calvo me hará.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
Yerro es ir de caza sin perro.
El que a feo ama, bonito lo ve.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
¿Adónde irá el buey que no are?.
A la mujer casada, el marido le basta.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Jugar la vida al tablero.