Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Cada ollero alaba su puchero.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
El interés tiene patas.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
La arruga es viejera, la cana embustera.
En ningún apostolado falta un judas.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Loro viejo no da la pata.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
Camina más una hormiga que un buey echado.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
Malos reyes, muchas leyes.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
Peores nalgas tiene mi suegra.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Abrojos, abren ojos.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Con solo honra no se pone olla.
Una deuda, veinte engendra.
La mujer rogada y la olla reposada.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
La glotonería acaba con muchos.
Al que mucho se agacha, el culo se le ve.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
No hay alegría sin aflicción.
El que ama el peligro, en él perece.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.