El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Como es el padre, así es el hijo.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
Quien sube como palma baja como coco.
Se quedó a vestir santos.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Es como el basurero que quema por debajo.
El mal que no tiene cura es la locura.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Antes de criticar, mírate la cola.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Dar patadas de burro.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Llegar a la capada.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Quien vale mucho hace mucho.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Contigo, pan y cebolla.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
El que no es agradecido, no es bien nacido.
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
No compra barato quien no ruega rato.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Freno dorado no mejora el caballo.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
No trepes muy alto, no sea que la caída sea más fuerte.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Más tira un pelo del coño que todo el moño.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.