Hacer bailar el trompo en la uña.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
El tonel vacío mete más ruido.
Yerro es ir de caza sin perro.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
La jodienda no tiene enmienda.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Tumbando y capado.
Indios y burros, todos son unos.
Mujer con toca, dos veces si.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
La manda del bueno no es de perder.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Habló de putas "La Tacones".
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
A burra nueva, cincha amarilla.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Pueblo chiquito, campana grande.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
En caso de duda, la más tetuda.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
El dueño de la vaca es el dueño del ternero.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.