Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Canas y armas vencen las batallas.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Buey muerto, vaca es.
Calva buena, luna llena.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
La burra no era arisca pero la hicieron.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El diablo está en los detalles.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Quien desparte lleva la peor parte.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
De mala vid, mal sarmiento.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
En tiempo de campaña, apaña.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Quien acomete vence.
A cada santo le llega su día.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Del ahorro viene la posesión.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
A cada paje, su ropaje.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
El que siembra odio, cosecha tempestades.