Mercader y puerco, quiérolos muertos.
En casa de los tíos ella es la tía.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Palo dado ni Dios lo quita.
El que va en carro, ni va a pie ni a caballo.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Rey nuevo, ley nueva.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
No tires piedras al vecino si tu techo es de cristal.
Fiar, en Dios y en otro no.
La casa caída, el corral agrandado.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
No hay que conejear sin perros.
Santo que no es visto no es adorado.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Carne en calceta, para quien la meta.
Baila Antón según le hacen el son.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Juicios tengas, y los ganes.
Hombre casado, burro domado.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
La caza y los negocios quieren porfía.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
El abad canta donde yanta.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Perro pendejo, no va a la gloria.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Quien mal cultiva la tierra a su país hace la guerra.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Canas y armas vencen las batallas.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.