Más vale guerra abierta que paz fingida.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
A otro perro con ese hueso.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
En Agosto prepara el agua y el costo.
Más dura será la caída.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
La medicina cura, la naturaleza sana.
El que se afloja se aflige.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
Con promesas no se cubre la mesa.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Hijos y mujer añaden menester.
De tales devociones, tales costurones.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Bien juega quien mira.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
El valor, la buena conducta y la perseverancia conquistan a todo lo que se les pone por delante.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
En la cancha se ven los gallos.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Madre dispuesta, hija vaga.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
El duro del casado vale dos cincuenta.