Quien tiene diarrea se pega con la puerta.
A buen bocado, buen grito.
Quien bien quiere, tarde olvida.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
¿Queres dormir al sueño?
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
El que más madrugo, un talego se encontró.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
El sucio quiere ensuciar al otro.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Con la vara que midas, con esa te medirán.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Averiguelo, Vargas.
Con dinero baila el perro.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Quien vende barato vende doblado.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
En cada tiempo, su tiento.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Lo dicho, dicho está.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Del mirar nace el desear.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
A cada cajón, su aldabón.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El que no anda, no tropieza.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.