Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
En la cancha se ven los gallos.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
En bote pequeño la buena mermelada.
El que nace chicharra, muere cantando.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
El cliente siempre tiene la razón.
De mala vid, mal sarmiento.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Nunca acaba el que nunca empieza.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
Te casaste, la cagaste.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
En gran casa, gran gasto se amasa.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Más perdido que un moco en una oreja.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
La sabiduría inútil solo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.
Recio llama a la puerta el que trae mala nueva.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Santo que mea, maldito sea.