Mal ojo se le ve al tuerto.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Al cielo nadie va con ojos secos.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Los burros prefieren la paja al oro.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Besugo de enero vale un carnero.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Al amigo y al caballo no apretallo.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
A casa vieja, portada nueva.
Más ordinario que yogurt de yuca.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Nadie se muere un minuto antes.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Caminando se hace de mulas Petra.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Nieve en Febrero, hasta la siega el tempero.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
El pescador de caña, más come que gana.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Hijos casados, duelos doblados.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Amor de corneta, de diana a retreta.
A barco nuevo, capitán viejo.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Cuenta errada, sea enmendada.
Hablen cartas y callen barbas.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
El que araña y muerde, poco puede.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
El sueño es hermano de la muerte.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Palabras melosas, siempre engañosas.