El más grande placer de la vida es hacer algo que los demás dicen que no se puede hacer.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Ahora adulador, mañana traidor.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Hay que esperar que las aguas retornen a su nivel.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Burla con daño, no cumple el año.
Para ser puta y no ganar, más vale ser honrada.
Gran calma, señal de agua.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
Si en verano soy cigarra, y de Septiembre a Mayo hormiga, no te apures madre mía, que ha de irme bien la vida.
La felicidad no crece en el huerto del envidioso
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
No gastes pólvora en gallinazos.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Ese no pega ni un timbre.
La muerte regalos no prende.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Si eres oveja, te comen los lobos.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
A fullería, cordobesías.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Pedir más es avaricia.