A la fuerza, ni la comida es buena.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Vino y pan andar te harán.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Mucha carne, moitas enfermedades.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Bestia alegre, echada pace.
El que se brinda se sobra.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Remienda paño y pasarás año.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Agrandado como alpargata de pichi.
Al bobo, múdale el juego.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
A cada paje, su ropaje.
Risa liviana, cabeza vana.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
El cerdo siempre busca el fango.
Al pez, una vez.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
Bolsa llena, quita las penas.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Pocas palabra y muchos hechos.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Ese huevo, quiere sal.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
La buena comida se anuncia a la nariz desde la cocina.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
No es buen mosto el cocido en Agosto.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Bueno es lo bastante y malo lo sobrante.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
Quien se quemare, que sople.