Lo escaso es siempre lo más bello.
El río pasado, el santo olvidado.
En camino largo, corto el paso.
Don sin Din, gilipollas en latín.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
De necios es huir de consejos.
El ruin calzado sube a los cascos.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Una maravilla, con otra se olvida.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Quien se va, vivo y muerto está.
Abrígate en Febrero con dos capas y un sombrero.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Con el amor está el temor
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Oir a todos, creer a pocos.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
Gente de navaja, poco trabaja.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Dar una de cal y otra de arena.