Día que pasa, día que no, día perdido.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
El que no está contra ti, está contigo.
Perro ladrador, poco mordedor.
Codicia mala a Dios no engaña.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
A refajo verde, ribete encarnado.
Las sueños, sueños son.
Debajo de piel humana, muchas bestias se disparan.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
El último que se pierde es la esperanza.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Buena cautela, iguala buen consejo.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Vecina de portal, gallina de corral.
Paciencia y barajar.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
La esperanza mantiene.
Ocasión perdida, para siempre ida.
A barba moza, vergüenza poca.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Quien sabe adular sabe calumniar.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Tierra por medio, para poner remedio.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.