Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Al rebuznar se verá quien no es león
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Ocio, ni para descansar.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Lo bello es difícil.
Quien más tiene, menos suelta.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Esta permitido ser más hábil que los demás; pero es peligroso parecerlo.
Tener el juego trancado.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Escucha el silencio... que habla.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Cabra manca, a otra daña.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
A malos ratos, buenos tragos.
El que más mira menos ve.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Pesar compartido, pronto es ido.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Antes verdugo que ahorcado.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
En caso de duda, la más tetuda.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
El ojo de un amigo es un buen espejo.