Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Amanecerá y veremos.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Pan ajeno, caro cuesta.
La casa caída, el corral agrandado.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
El humo al suelo, agua en el cielo.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Lo malo nunca es barato.
Lengua del mal amigo más corta que cuchillo.
A caballo comedor, cabestro corto.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Bien ora quien bien obra.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Allega, allegador, para buen derramador.
El que muda de amo, muda de hado.
Donde hay obras, hay sobras.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
En la tardanza está el peligro.
A cama pequeña, échate en medio.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Lo fiado es pariente de lo dado.
No hay duelo sin consuelo.
El poder no es dicha plena, porque, a veces, envenena.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Ha de salir la corneja al soto.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Al hombre hueco, sopa verde y almendro seco.
Barbero, o loco o parlero.