Madruga y verás; busca y hallarás.
Un mes antes y otro después, es invierno de verdad, que es cuando llegan los dos hermanos, moquito y soplamanos.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
El fraile, la horca en el aire.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Seso tiene de borrico quien vive pobre por morir rico.
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
El agraviado, nunca desmemoriado.
A Dios, nada se le oculta.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Maldigo el diente que come la simiente.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Chica aldea, ni pan duro ni mujer fea.
Va para atrás como el cangrejo.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Mala noche y parir hija.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
El que corre mucho, atrás se halla.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Del ahorro viene la posesión.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Dios los cría y el diablo los junta.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
No es nada, que del humo llora.
Mala cuña es la de la propia madera.
Bien juega quien mira.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.