Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Quien baila y canta, su pena espanta.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Renegad de viejo que no adivina.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Buey que muge, todos le temen.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
Niño quieto y callado, es que hace algo malo.
Nadie diga mal del día hasta que sea pasado y la noche venida.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Cojo con miedo, corre ligero.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Al bobo, múdale el juego.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Cual es el rey, tal es la grey.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Labrador de capa negra, poco medra.
Abrojos, abren ojos.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Son muchos los hijos del muerto.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
A barba muerta, obligación cubierta.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.