Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
El que apurado vive, apurado muere.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
Dirán si eres limpio o guarro, las costeras de tu carro.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Entre sastres, no se pagan hechuras.
La máxima victoria es la que se gana sobre uno mismo.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Cuentas viejas líos y quejas.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Tanto tienes, cuánto vales.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Haz bien y no mires a quien.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Ojo al parche.
La mala paga , aunque sea en paja.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
La belleza es un reino que dura poco
A otra puerta, que ésta no se abre.
Para creer hay que querer creer
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
No juzgues el barco desde tierra
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Una buena campana se siente de lejos.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Vida sin amor, años sin verano
Más duro que sancocho de pata.