Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Para ser bella hay que ver estrellas
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
La muerte hace reflexionar.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Cada uno se apaña según tiene maña.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
No necesito niguas para ser tishudo.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Vida bien concertada, vida holgada.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Para el solano, agua en mano.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Escucha el silencio... que habla.
Cada palo que aguante su vela.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Mucho preito hace mendigo.
Alegría amagada, candela apagada.
Como es la madre, así es la hija.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Amistad que murió, nunca renació.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.