Cuerpo sano, mente sana.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
El hombre sin amigos es como la mano derecha sin la izquierda
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Más querría servir que recibir.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Nadie busca ruido con su dinero.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Amor sin besos es como chocolate sin queso.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
A chico pié, gran zapato.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
De tus herederos, sé tu el primero.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Casa sin madre, río sin cauce.
A buenos ocios, malos negocios.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
No hay miel sin hiel.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Dos no discuten si uno no quiere.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
Una mujer no es lo que vale, es lo que cuesta.
Cada cual es hijo de sus obras.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.