Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
A dos palabras tres porradas.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Al hombre de rejo, vino recio.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Bien haya quien a los suyos se parece.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Quien más tiene, menos suelta.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
El trabajo ennoblece.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
No hay sustituto para la experiencia.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Abre la boca que te va la sopa.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
El último que se pierde es la esperanza.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
A lo que se quiere bien, se castiga.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Quien pregunta, no yerra.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Ante la duda, la más madura.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
La adoración es una admiración trascendental
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Cada cual arrima su sardina a la braza.