No hay nadie perfecto, solo que algunos abusan.
A barba moza, vergüenza poca.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Come y bebe, que la vida es breve.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Obras vea yo; palabras, no.
Más merece quien más ama.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Escatimar y dar a putas.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Dichosos los ojos que te ven.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Amor con hambre, no dura.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
La soga se rompe por lo más fino.
Señor por señor, el padre es el mejor.
La mujer es gente en la letrina.
Las cosas lo que parecen.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Donde se pace, que no donde se nace.
Sigue los impulsos de tu corazón
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
A palabra necias, oídos sordos.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
La mucha tristeza es muerte lenta.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.