Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Mala olla y buen testamento.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
Habiendo don, tiene que haber din.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Educación y pesetas, educación completa.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Demasiada alegría es dolorosa
A mucho hablar, mucho errar.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
El loco, por la pena es cuerdo.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Callando el necio, se hace discreto.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Más vale maña que fuerza.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Viuda honrada, su puerta cerrada.