Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
No quieras tapar el sol con un dedo.
El amor entra por los ojos.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
No da un tajo ni en defensa propia.
Cuando el ojo no está bloqueado ve al ojo;cuando la mente no está bloqueada,el resultado es la sabiduría;cuando el espíritu no está bloqueado, el resultado es el amor.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
No te preocupes por no ser conocido. Preocúpate por ser digno de que se te conozca.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Sayo que otro suda, poco dura.
Al loco y al aire, darles calle.
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
El ceremonial es el humo de la amistad
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Boca ancha, corazón estrecho.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Más vale bien amigada que mal casada.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Hacer algo de cayetano.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
A mi, mis timbres.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
La mentira produce flores, pero no frutos.
Más logran las lágrimas que las palabras.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Al engaño, con engaño.