Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Hombría y machismo, no son lo mismo.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Favor con favor se paga
Cuanto menos bulto más claridad.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Alegrías secretas, candela muerta.
Lo tragado es lo seguro.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
No hay que reírse de la felicidad
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Fea con gracia, mejor que guapa.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Codicia mala a Dios no engaña.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Esposa prudente es don de Dios.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
Bienes y males, a la cara salen.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Buena es la linde entre hermanos.
Boca abierta, dientes de oro.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
La madurez solo se vive una vez.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Amor nunca dice basta.
Con pedantes, ni un instante.
Nadie se ha pelado por pedir.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
No esperes nada de aquel que promete mucho.