Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
No hay don sin din.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Agua corriente, agua inocente.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Pan tierno, casa con empeño.
Más vale que la bolsa sienta el dolor que no el corazón.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Amistad de juerga no dura nada.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
A gran pecado, gran misericordia.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Calumnia, que algo queda.
A persona lisonjera no le des oreja.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Necesitado te veas.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Por el interés te quiero Andrés.
El que nada tiene, nada vale.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Cada cosa pía por su compañía.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Ni agradecido ni pagao.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.