Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
El que trae , lleva.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
Lo que ha sucedido puede suceder.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
La mierda, cuanto más se mueve más huele.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Palo de madera dura aguanta la rajadura.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
El perfume bueno viene en frasco chico
La puerta de Dios siempre está de par en par.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
La luz de alante es la que alumbra.
Al maestro, cuchillada presto.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido