Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
La mano perezosa, pobre es.
El buen vino en vaso chico.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
En bote pequeño la buena mermelada.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Humo de hogar no empaña el cielo.
No hay mala cocinera con tomates a la vera.
El cerdo siempre busca el fango.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
El saber no ocupa lugar.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
El mandar no tiene par.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Es como llevar leña para el monte.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
No dejes camino por vereda.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Caer para levantarse, no es caer.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
La suerte no es para quien la busca.
Lo estancado se pudre.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
La fortuna es de vidrio y se quiebra con cualquier golpecillo.
La falta de progreso significa retroceso.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
El maestro sabe lo que hace.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.