La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
La verdad sale en boca de los niños.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Justicia y no por mi casa.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
La mejor palabra es la que no se dice.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Por pedir, nada se pierde.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
La magnificencia prestada, es miseria.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
La obligación es primero que la devoción.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
El éxito sin honor es un fracaso.
Más vale algo que nada.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
El hombre honrado a las diez acostado.