Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Echarle mucha crema a sus tacos
La fuerza vence, la razón convence.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Buscarle la quinta pata al gato.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
La mujer para ser buena, poco culo y buenas tetas.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Cada altar tiene su cruz.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
A la larga, lo más dulce amarga.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Agua turbia no hace espejo.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
El amor es como el agua que no se seca.
El que no tiene opinión, se aprende cualquier canción.
La sangre, pesa más que el agua.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.