Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
La alegría todo mal espanta
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Del agua mansa no fíes nada.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
De día y con sol.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Unos suelen valer por muchos, y muchos por ninguno.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Vino y amores, de viejo los mejores.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
El vino con el amigo.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Un hermano es un amigo que nos ha sido dado por la naturaleza.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
El corazón engaña a los viejos.
A un bagazo, poco caso.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Echarle mucha crema a sus tacos