La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Nadie da lo que no tiene.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
La necesidad tiene cara de hereje.
Nobleza obliga.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Hablando nos entendemos.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
La democracia también genera hombres deshonestos
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Palabras sin obras, barato se venden.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Más se logra con amor que con dolor.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
Amor sin plata, no dura.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Hablar por referencias es casi mentir.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Ningún rencor es bueno.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Dar gusto da gusto.
No puedo ser puta y pechera, no quiero aunque pudiera.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Más vale callar que con borrico hablar.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
El corazón conoce la amargura del alma.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.