Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Si prometes y no das, mal vas.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
El mirón mirar, pero sin chistar.
El dar y el tener, seso ha de menester.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Paciencia y barajar.
A mucho amor, mucho perdón.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Los ojos son el espejo del alma.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
A falta vieja, vergüenza nueva.
A fullería, cordobesías.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Pecado callado, medio perdonado.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Boca de verdades, temida en todas partes.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Vecinas porque les digo las mentiras.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Juramentos de amor se los lleva el viento.
El que bien te quiere no te engaña.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
A falta de corazón, buenas las piernas son.
La soledad no trae felicidad.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Palos con gusto no duelen.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Cien refranes, cien verdades.