De mozo rezongador nunca buena labor.
Dame gordura, darte he hermosura.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
A buen servicio, mal galardón.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Malo por malo, mi mujer es buena.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Hasta el rabo, todo es toro.
De la abundancia viene la vagancia.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Cada cabeza es un mundo.
Lo que siembras cosechas.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Fruta nueva? ¿quién no la prueba?
A bien se llega quien bien se aconseja.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Quien te quiere, te aporrea.
El dinero diario, es necesario.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Callen barbas y hablen cartas.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
No hay buena salud donde no entra buena luz.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Para bien hablar, antes bien pensar.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Que no me busquen porque me encuentran.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
Zapatero a tus zapatos.
Dar en el clavo.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Cual el tiempo, tal el tiento.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.